Cuando una persona no logra pagar sus deudas dentro del plazo acordado, el proceso de cobranza puede escalar hasta una instancia judicial. En ese escenario aparece una figura que genera temor inmediato: el receptor judicial.

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Es un auxiliar de la administración de justicia, designado por las Cortes de Apelaciones. Su función es ejecutar diligencias ordenadas por un tribunal, como notificar demandas, practicar embargos o realizar otras actuaciones procesales. Además, es considerado ministro de fe, por lo que todo lo que certifica se presume verdadero.

¿Qué hacer cuando llega un receptor judicial?

Su visita suele asociarse a embargos y pérdida de bienes, pero la realidad es bastante más gradual y regulada de lo que se cree.

Lo primero es mantener la calma.

Su presencia no significa que tus bienes serán retirados de inmediato. De hecho, para que un embargo se concrete deben existir varias notificaciones previas y resoluciones judiciales.

Es clave solicitar su identificación oficial y preguntar el motivo exacto de la visita.

El receptor debe exhibir el documento que respalda su diligencia, ya sea una notificación de demanda u otra resolución judicial.

¡Guarda la información!

Revisa con atención el documento y toma nota de la fecha, hora y nombre del receptor.

No estás obligado a firmar documentos ni a dejarlo ingresar a tu domicilio si solo se trata de una notificación. Solo debes mostrar tu cédula de identidad en caso de que la notificación sea personal. Todo debe realizarse dentro del marco legal.

¿Cómo enfrentar a un receptor judicial? ¡Mantén la calma y conoce tus derechos!

¡El embargo no ocurre de un día para otro!

Existe un temor generalizado a que los bienes sean retirados de forma sorpresiva por un receptor judicial. Sin embargo, especialistas coinciden en que nada ocurre de la noche a la mañana. Antes de un eventual retiro de bienes deben existir notificaciones previas, inventario, designación de martillero y otras etapas que toman tiempo y de las cuales el deudor suele estar informado.

La mejor estrategia es actuar a tiempo. Existen alternativas como renegociaciones extrajudiciales, acuerdos de pago y mecanismos contemplados en la Ley de Insolvencia que permiten reorganizar las deudas y evitar juicios.

Nuestro equipo de especialistas puede ayudarte a revisar tu caso y encontrar la mejor estrategia para que recuperes tu tranquilidad.

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